ISABEL GÓMEZ Rinde homenaje poético a las mujeres Detenidas Desaparecidas Recientemente la poeta Isabel Gómez ha publicado su libro "Boca pálida" (Ediciones Logos), donde toca el tema de los Detenidos Desaparecidos. Anteriormente había editado: "Un crudo paseo por la sonrisa" (1986); "Pubisterio" (1990); "Versos de escalera" (1994) y "Perfil de muros" (1998). Parte de su obra ha sido incluida antologías y divulgada en revistas de México, España, Argentina y Francia, siendo una de las poetas chilenas de mayor proyección y oficio de la última década. En sus textos nos entrega una poesía de un notable trabajo conceptual que transporta al lector a un cosmos de ensoñaciones y al encuentro de anhelados paisajes de la memoria, plasmados de las emociones más diversas que recorren la sensibilidad del ser humano y de la mujer en particular: lo cotidiano, el amor, fantasías de vuelos secretos, cárceles de melancolía, soledad de existir. Quizá la búsqueda de mundos más sensibles. Una poesía, en un alto porcentaje, de carácter intimista, pero que busca acceder a la plenitud extrovertida de los sentidos. En 1997 recibió el premio Pablo Neruda otorgado por la Fundación Neruda. Actualmente se desempeña como bibliotecaria del Colegio York y es directora de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech). Su último libro, "Boca Pálida", toca un tema que además de los derechos humanos lleva implícito lo político ¿Significa esto un cambio en la temática de su poesía con respecto a sus libros anteriores? Cada libro presenta una temática distinta, los sentidos que motivan la escritura son diversos, las experiencias de vida también van cambiando, por lo que difícilmente se pueda ser monotemático, pero la visión de la realidad, la visión antropológica del ser y mi posición social no han cambiado, al contrario se han ido consolidando al unir la escritura con lo social. Este libro pretende contribuir en algo en la denuncia del drama vivido por los familiares de los detenidos desaparecidos, el no esclarecer estos crímenes ha sido una humillación para todo el pueblo chileno. Quizás a través de la poesía podamos dar sepultura a esos cuerpos, mitigar el dolor de la pérdida y dejar en la memoria artística el dolor de las mujeres del pueblo. El libro está escrito, específicamente, como un homenaje a las mujeres desaparecidas ¿Por qué ese enfoque de género? Hay una intencionalidad, por cierto, siempre se habla de los detenidos desaparecidos, son ellas las que "bailan solas", además por la cercanía de género me resulta más próximo imaginarme la ausencia desde una mirada femenina, el dolor causado en los cuerpos femeninos, la ausencia de la compañera. Mi homenaje está dirigido a aquellas mujeres que lucharon por sus ideales, por esos sueños que quedaron en el imaginario de muchas de nosotras, porque son esos mismos sueños los que hoy forman parte de nuestros ideales de vida, como son la justicia social, la libertad y la democratización de nuestros días. ¿Piensa que la poesía "es un arma cargada de futuro"? ¿Un arma que juegue un rol importante en las aspiraciones de justicia y democracia de la gente? Por su condición de interpretar las sensibilidades del ser, las cercanías, los encuentros y desencuentros del hombre, el arte en general, siempre ha sido "un arma cargada de futuro", a través de él podemos humanizar, por tanto es de urgencia que contribuya a denunciar las injusticias, la ausencia de democracia en los pueblos, las falacias de esta sociedad carente de sentidos, fútil y a veces deshumanizada. La poesía debe darle un sentido al rescate del verdadero rostro nuestro, es a través de la construcción de la palabra en busca de nuestra identidad, diluida hoy en el océano de las culturas extranjerizantes, porque cuando negamos nuestro patrimonio, cuando excluimos de nosotros la cultura de nuestros pueblos originarios, cuando caminamos a la deriva de lo histórico estamos negando la consciencia donde se mueven, crean, y trabajan los pueblos. La poesía debiera jugar un papel determinante hoy, aún cuando debe luchar con el avasallador mundo de la imagen, sin embargo, no me cabe duda que será a través de la palabra que el ser humano volverá su mirada hacia su interior para reencontrarse consigo mismo y con la humanidad. Respecto a la construcción de un poema ¿Quién piensa que debe ser el protagonista entre la vida real que pudiera reflejar un texto y la palabra como un elemento de construcción lingüística en sí misma? Yo creo que el sujeto no puede desprenderse de la palabra, como también la palabra no puede desprenderse del sujeto, ambos conforman un corpus que comunica, dialoga, interpreta, a través de la poesía, las vivencias cotidianas, tu forma particular de ver el mundo, los yoes subjetivos, son fantasmas que retornan, tal vez con otras voces, Heidegger dijo que "el lenguaje es la casa del ser". El escritor no es el ser de la adhesión total, pero creo que la creación poética, mucho antes de ser un fenómeno estético, es un instrumento de la construcción del ser, que sirve para interpretarnos e interpretar la realidad. En su libro anterior, "Perfil de muros", que lleva fotografías junto a los textos, existe un diseño que juega con las imágenes y la tipografía ¿En qué sentido cree que la imagen es un aporte al texto? ¿Cree que acerca más al lector en la comprensión del poema? "Perfil de Muros", es un libro que formó parte de un proyecto enviado al FONDART que consistió en interpretar, a través de la poesía, la imagen fotográfica, fue muy interesante trabajar con el fotógrafo Javier Pérez, su reconocida obra y su extraordinaria experiencia en el mundo de la fotografía, me permitió hacer un trabajo de mucha interrelación en donde Javier fue en definitivo quien le dio la interpretación final a los poemas, a través de su propio registro de imágenes interiores y experiencias de vida, en lo personal fue muy enriquecedor trabajar con él, hizo un excelente trabajo con mis textos. Superar el mundo de la imagen es un desafío, y yo creo que la preocupación no debiera ser esa, sino más bien pensar en hacer un trabajo en donde ambas comuniquen, tal vez al exponerlas juntas, el lector tienda a hacer ese juego, y de hecho se da, porque se tiende a plantear qué es más decidor, la fotografía o el texto poético. A mí me gusta mucho someter el texto poético a esos desafíos, aunar ambos criterios, juntar dos visiones del arte y someterlos a esta interrelación me agrada, es una cuestión que tiene que ver exclusivamente con los gustos, no sé si es un aporte, pero sí creo en la belleza, soy una eterna admiradora del arte y si uno tiene la oportunidad de mostrar a través de sus páginas el trabajo de otros artistas y trabajar con ellos es una experiencia que invita a lo bello. ¿En Chile se escribe mucha poesía, pero se dice que se lee poco a juzgar por las cifras que entregan algunos libreros. ¿A qué atribuye esta situación, piensa que son ciertas estas afirmaciones?. Yo creo que en nuestro país se venden pocos libros, porque son muy caros, aquí funciona mucho el préstamo, pero eso no necesariamente tiene que ver con cuánto leemos los chilenos. Yo trabajo en una biblioteca y si bien es cierto que las cifras de lectores no son las que uno quisiera encontrarse, hay un atisbo a creer que éstas no reflejan la realidad, los jóvenes están leyendo más, especialmente poesía, eso me asombra, porque a diario visitan la biblioteca alumnos (as) que solicitan textos poéticos, incluso algunos se dan el trabajo de escribir los poemas que más les gustan o que está de acuerdo con lo que ellos buscaban. Tal vez por su edad lo que más leen es poesía romántica, siento que en la etapa de la adolescencia hay que hacer todo un trabajo que consiste en acercar el texto poético u otro género que tenga relación con lo que el estudiante está viviendo, por tanto tiene que ser una literatura que la sienta más cercana y que le haga sentido, a veces no se da ese trabajo y se suele pensar que el joven no lee, es más fácil. El adolescente hoy en día anda en una búsqueda, siente que algo no está bien, pero muchas veces no encuentra las herramientas como para expresarlo, si no hay que detenerse a escuchar las letras de los grupos Hip Hop y nos vamos a encontrar con verdaderos manifiestos políticos y poéticos. Pasando a otro tema, usted lleva varios períodos en el Directorio de la Sech ¿Cómo ha sido esa experiencia? ¿Qué rescataría de estos años de gestión? Mi experiencia en la Sociedad de escritores de Chile ha sido bastante enriquecedora, siempre me ha gustado el trabajo gremial, a pesar de que hoy están tan de capa caída los gremios. El trabajo de los directores de la Sech es un trabajo bastante silencioso, anónimo a veces, a no todos los escritores le interesan los logros gremiales, que tengan que ver con lo colectivo, más bien son partidarios de los macro-eventos donde el logro es medible a corto plazo. Aquí se realiza un trabajo que no es cuantificable a primeras, más bien tiene que ver con los intereses de todos. La Sech representa a todos los escritores, no es discriminatoria ni de estilos, ni edades, ni que algunos tengan mayores o menores logros, es la institución que ha acompañado los escritores de este país por 70 años. La institución que creó el Premio Nacional de Literatura y que hoy, risiblemente, no está presente en el jurado para otorgar ese premio, derecho que le fue negado por la dictadura militar y que los gobiernos de la Concertación, no sé por qué motivo, no han subsanado esta situación. Siempre me he sentido muy cercana a esta casa, es algo que tiene que ver con los afectos, soy muy respetuosa del trabajo profesional del escritor, de todos los escritores, para mi no hay malos y buenos escritores, hay malos y buenos textos. En un medio en que la prebenda, el arribismo, la mediocridad, el resentimiento, la ciega avidez, conforman el nudo de nuestra nacionalidad; es loable encontrarnos con la otra nación, la de la palabra, y eso es digno de mucho respeto. ¿Qué le faltaría, según usted, a la Sech para volver a ser un protagonista de primera línea en el ámbito cultural de Chile? Se lo planteo pensando en algunas críticas que surgen a la gestión de ésta cada cierto tiempo. Yo creo que a la Sociedad de Escritores de Chile le falta generar más recursos, no son suficientes los fondos otorgados por el gobierno, éstos ni siquiera alcanzan para cubrir los sueldos de los funcionarios de la Sech y la mantención de la casa, muchas veces se generan actividades culturales con escasos recursos. La historia literaria de la Sech del día a día no tiene la repercusión social que quisiéramos, más bien porque no existen los recursos financieros para realizar una gestión comunicativa que muestre e instale en la sociedad todo el quehacer silencioso que allí se realiza, lo que se conoce de ella es lo que impacta pero la labor está mucho más allá de los impactos, está en cómo diariamente construimos y consolidamos una conciencia participativa de sentir nuestra a la Sech. En muchas ocasiones estos actos se quedan en la memoria colectiva de aquellos que asisten a las reuniones y se informan. Yo creo que con más recursos se podrían mejorar estas políticas culturales y lo que en Simpson 7 ocurra trascienda los límites de lo privado y sea de conocimiento público. Significativos han sido los logros, como por ejemplo en convenio de salud, la presencia de la Sech en la gran mayoría de las ferias del libro en el ámbito nacional e internacional, gracias a la gestión del director Juvenal Ayala, las publicaciones de la revista de la Sech donde tienen un espacio de difusión especialmente los escritores de provincia, las jornadas diarias de encuentros, en la casa del escritor, entre muchas más actividades. Respecto a la "Institucionalidad Cultural" de que habla la Concertación, y el reciente nombramiento de un Ministro de Cultura ¿Qué opinión le merecen estos hechos? No sé si existe la intención política de que esto cambie, cuando la cultura es regulada por el mercado y las políticas nacionales de la cultura sustentadas por intereses partidarios me surge la duda que exista cambio. En la Sociedad de escritores de Chile tuvimos un encuentro con el Ministro de Cultura y lo sentimos muy interesado en escuchar los temas que realmente aquejan al gremio. Él tomó apuntes de todas nuestras inquietudes y manifestó la clara intención de continuar estos diálogos con el firme propósito de lograr cambios significativos. Sin embargo, nuestra voz no fue escuchada nuevamente. Siempre he sostenido que mientras no cambien las políticas sociales de este país, difícilmente notemos cambios concretos en otros sectores. Tú no le puedes exigir al pueblo que acceda a espacios que están absolutamente vedados para él, cuando su preocupación prioritaria es otra, cómo resolver económicamente el día a día. ¿Podrá este enorme sector de la población acceder a la cultura? Usted, por su trabajo diario, está ligada a la educación ¿En su concepto, en qué pie está la educación chilena, en estos momentos, principalmente en el área de humanidades? Por ejemplo ¿Existe actualización en los nombres de los autores que se dan a leer a los alumnos? Hoy en día la educación sigue siendo el reflejo de lo que el sistema quiere imponer como modelo económico, cultural y social. La reforma nos presenta planes y programas que superficialmente podrían reflejar cambios, tal vez en el lenguaje y en la forma de mostrar los contenidos, sin embargo intrínsecamente uno percibe que es más de lo mismo. La tensión que existe entre la cultura dominante y la dominada, a veces a modo de currículum oculto, es algo que nosotros percibimos a diario, hay que observar los colegios desde la cotidianeidad, para descubrir que el adolescente hoy en día continúa en una nebulosa difícil de dilucidar, donde no descubre sentidos en su vida y tampoco los ve en la educación. En cuanto a la incorporación de nuevos nombres en el registro de autores presentados en los textos escolares, efectivamente nos encontramos con algunos nombres nuevos, pero siempre se tiende a retomar los mismos autores de siempre. Los ecos culturales nos persiguen. En cuanto a los derechos humanos ¿Cree que verdaderamente habrá justicia alguna vez? No, a pesar de los grandes esfuerzos de un sector político, y de los familiares de los detenidos desaparecidos, no habrá justicia en este país, y lo digo con mucho dolor; será una página oscura en nuestra historia de democracias y seudodemocracias. No existe la voluntad política para que esto cambie. ¿Qué le falta a Chile para ser un país plenamente democrático? Hoy en día los seres humanos están reducidos exclusivamente a su capacidad de producir, somos protagonistas de una sociedad enajenada. Los procesos políticos culturales tienen directa relación con la pérdida de nuestra identidad, la ausencia total de las sensibilidades sociales, el abandono de los sueños y del asombro, somos testigos de un caos espiritual que se pretende instalar como una política del abandono de lo público y de la protección. Debemos resignificar el mundo que nos interesa, el mundo de los sentimientos, el mundo de los sueños y las utopías, el mundo de lo mágico y lo creativo, el mundo de la justicia, el mundo de la reflexión, sólo así podremos reeducar el ser, para encontrar un real sentido a la existencia. Creo que nuestro país merece ser protagonista de estos desafíos, merecemos ser sujetos actores de un proyecto de país más humano.
ALEJANDRO LAVQUEN



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