A raíz de una conferencia sobre mujer y novela solicitada a Virgina Woolf, surgió el ensayo titulado “Un cuarto propio” en el cual, recreando vivencias autobiográficas, reflexiona sobre la desigualdad social y económica que la mujer ha vivido durante siglos. Desigualdad que hoy en día, para muchas de nosotras, es parte del pasado, gracias a la lucha que hicieron nuestras ancestras y al espacio que nos han heredado.
Considera que la mujer no ha tenido un lugar propio donde aislarse para incursionar en su mundo interior, ya que siempre tuvo que dedicarse al marido, hijos y quehaceres domésticos, sin tener para si misma, tiempo ni privacidad. Suma a estas desventajas el poco acceso que tenían para la enseñanza, considerada inútil para ellas, porque finalmente debían casarse. Poco a poco su mirada y reflexiones comienzan a expandirse en torno a la existencia del ser humano, su sensibilidad la lleva a evocar al poeta inglés, Coleridge que dijo “Toda gran inteligencia es andrógina”. Argumenta que en la mente habita lo femenino y masculino, por lo que toda creación debe ser equilibrada para llegar a la totalidad. Finalmente insta a continuar trabajando, a adiestrarse en la libertad, a escribir exactamente lo que se piensa, a perdurar durante un siglo o dos para construir historia, formar caminos y heredarlos a las futuras generaciones. Piensa que se debe trabajar para alcanzar la igualdad y luego de obtenida, se podrá continuar escribiendo en idénticas condiciones sin importar que se haga oscuras y en la pobreza. “En el curso de esta conferencia les he dicho que Shakespeare tenía una hermana, pero no la busquen en la auténtica biografía de Sir Sydney Lee. Murió joven –ay, nunca escribió una línea. Está sepultada donde ahora se detienen los ómnibus, frente al Elefante y la Torre. Mi creencia es que esa poeta que jamás escribió una línea y que yace en la encrucijada, vive todavía. Vive en ustedes y en mí y en muchas otras mujeres que no nos acompañan esta noche, porque están lavando los platos y acostando a los niños. Pero vive, porque los grandes poetas no mueren: son presencias continuas; sólo precisan una oportunidad para andar entre nosotros de carne y hueso. Pienso que, en breve, ustedes le podrán ofrecer esa oportunidad. Porque mi creencia es que si perduramos un siglo o dos –hablo de la vida común que es la verdadera y no de las pequeñas vidas aisladas que vivimos como individuos- y disponemos de quinientas libras al año y un cuarto propio: si nos adiestramos en la libertad y en el coraje de escribir exactamente lo que pensamos, si nos escapamos un poco de la sala común y vemos a los seres humanos, no ya en su relación recíproca sino en su relación con la realidad; si miramos los árboles y el cielo tales como son, (…) si encaramos el hecho (porque es un hecho) de que no hay brazo en que apoyarnos y de que andamos solas y de que estamos en el mundo de la realidad y no sólo en el mundo los hombres y las mujeres, entonces la oportunidad surgirá y el poeta muerto que fue la hermana de Shakespeare se pondrá el cuerpo que tantas veces ha abandonado. Derivando su vida de las vidas desconocidas que la precedieron, como su hermano lo hizo antes que ella, tendrá que nacer. Esperar que venga sin esa preparación, sin ese esfuerzo nuestro, sin esa resolución de que cuando renazca le será posible vivir y escribir su poesía, es del todo imposible. Pero sostengo que vendrá si trabajamos por ella y que vale la pena trabajar hasta en la oscuridad y en la pobreza." http://profetabar.blogspot.com/ http://www.atinachile.cl/content/view/142209/Un_Cuarto_Propio_heredado.html



excelente artículo, como siempre nos tienes acostumbrados. Toda una verdadera declaración de principios, y un homenaje a todas las mujeres que lucháis duramente en un mundo en el que cuesta reconocer que la inteligencia y la cretividad no tienen sexo, tan sólo ciertas tendencias e ideologías retrogadas lo tienen, pero que afortunadamente se están extinguiendo o mutando...
"vale la pena trabajar hasta en la oscuridad y en la pobreza"
http://www.atinachile.cl/content/view/142209/Un_Cuarto_Propio_heredado.html
Un abrazo
Marcial