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La belleza de no pensar (Movimiento lúdico)

EDITORIAL MANTRA


COLECCION DE POETAS JOVENES CHILENOS: "Bajo el arcoiris de fuego"

* la ciudad lucía de Paula Ilabaca Núñez

* [coma] de Héctor Hernández Montecinos

* Valdivia de Galo Ghigliotto

* Útil de cuerpo de Javier Norambuena


COLECCION DE ANTOLOGÍAS: "Caja fuerte de sorpresas"

* Pendrive: Reescrituras de canciones por poetas jóvenes


COLECCION DE OBRAS COMPLETAS: "Summa geográfica"

COLECCION DE POETAS LATINOAMERICANOS: "Talud continental"

COLECCION DE ENSAYO, CRÍTICA Y TEORÍA: "Caja de herramientas"


Interesad@s comunicarse con: hernandezmontecinos@gmail.com

Equipo de Pluma blanca y negra

Dirección

Ana Montrosis

Coordinadores

Úrsula Starke, Héctor Hernández, Rodrigo Verdugo

Periodistas

Sebastián Chavéz y Samuel Ibarra

Pubicidad y Diseño

René Silva y Ana Lizana

Colaboradores

Alejandro Lavquén

Antonella Cuevas

Marcelo Arce

Natalia Orellana

Marcelo Mallea

Roberto Yañez

Javier Sepúlveda

Representación en España

Marcial Cortegoso Vilas

 

TALLERES 2008

Taller de critica y cultura del poeta Antonio Silva Fuentes. Inscripciones en concha y toro 52 o fono: 6882050, ainil.artecultura@hotmail.com  www.centroculturalainil.cl

Taller de creación literaria de Ana Montrosis. Información en anitamontrosis@hotmail.com

Taller de creación poética por  Héctor Hernández Montecinos. Información hernadezmontecinos@gmail.com

Taller de Literatura de la poeta Úrsula Starke, inscripciones en Casa de la Cultura de San Bernardo

LIBRERIA METALES PESADOS

ÁTICO, 2007 de  Úrsula Starke

MATRIA, 2008 de Antonio Silva

A 1000 o LA Vida Muerta, 2008 de Héctor Hernández

FALTA, 2007 Victor Hugo Díaz

NOTICIAS

Pronto se viene la presentación de la Revista Antológica "Labios Menores", por Ediciones Derrame.

 

Revista literaria Pluma Blanca y Negra

20060421142000-pluma.jpg
 
Es tu mano la que venda
mis quejidos de pluma blanca y negra
Es tu mano quien apreta
el verso, lo suaviza
lo solloza, lo quiebra

 

EDITORIAL PUERTO ALEGRE

La Editorial Puerto Alegre de Valparaiso, Chile.Apoya en las ediciones de escritores nuevos y consagrados.

Útimas publicaciones

  • TACONES BAJO LA LUNA, 2007de Ana Montrosis
  • BIPOLAR EN EL ULTIMO PATIO,2007 de Antonella Cuevas
  • LA CROA DEL SAPO,2008 de Beatriz Montecino.
  • ANTINOMIA DEL OCIO,2008 de Natalia Orellana.

 

Revista literaria " Pluma Blanca y Negra" invita:

Esta revista esta diseñada para aquellos poetas y narradores consagrados y emergente.

El objetivo de la revista 

  • Mantener viva la creación literaria.
  • Ser un ente de unión entre creadores.    
  • Estimular la creación de poetas y narradores. 
  • Promover las creaciones inéditas y publicadas.
  • Difundir articulos literarios, criticas de libros y reseñas.
  • Dar a conocer entrevistas y reflexiones de escritores.    

 

Personas en línea

Ana Montrosisjavier alejandro lozano harcha
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JORGE TEILLIER

Enviado por Ana Montrosis el 02/05/2008 a las 05:05 PM

Biografía: JORGE TEILLIER (Lautaro, 1935-Viña del Mar, 1996): Uno de los poetas de mayor prestigio de las últimas décadas. A partir de su obra surge el concepto de poesía lárica. Algunas de sus publicaciones son: “Para ángeles y gorriones” (1956); “El cielo cae con las hojas” (1958); “El árbol de la memoria: 1959-1960. (1961); “Poemas del país de nunca jamás” (1963); “Los trenes de la noche y otros poemas” (1964); “Muertes y maravillas” (1971); “Para un pueblo fantasma” (1978); “Los dominios perdidos” (1992); “El molino y la higuera.” (1993); “Hotel Nube” (1996); “En el mudo corazón del bosque” (1997); “El árbol de la memoria y otros poemas” (2000).

 


BAJO UN VIEJO TECHO

Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
y el niño que hay en mí renace en mi sueño,
aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,
y mira lleno de miedo hacia la ventana,
pues sabe que ninguna estrella resucita.
Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,
escuché los consejos del reloj de péndulo,
supe que el viento vuelca una copa del cielo,
que las sombras se extienden
y la tierra las bebe sin amarlas,
pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes
que maduraban en la mañana con el canto del gallo.
Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,
abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,
y bajo él, la muerte que me tiende la mano.

 


EL LENGUAJE DEL CIELO

El cielo habla un lenguaje gris,
y callan la grave voz del vino,
la leve voz del té.
Los espejos se fatigan
de repetir el nombre de las cosas.
No dicen nada. No dicen: "un visitante",
"las moscas", "el libro sobre la mesa".
No dicen nada los espejos.
Canción cantada para que nadie la oiga
es la esperanza de que esto cambie.
Niños que se acercan al ataúd del amigo muerto,
paso de ratas frente a la estufa en silencio,
el halo de humo pobre que hace rey al tejado,
o todo lo que desaparece de pronto
como el plateado salto del salmón sobre el río.
Una ráfaga apaga los ciruelos,
dispersa las cenizas de sus follajes,
arruga la vacía faz de las glicinas.
Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar.
Los jóvenes no pueden volver a casa
porque ningún padre los espera
y el amor no tiene lecho donde yacer.
El reloj murmura que es preciso dormir,
olvidar la luz de este día
que no era sino la noche sonámbula,
las manos de los pobres
a quienes no dimos nada.
"Hay que dormir", murmura el reloj.
Y el sueño es la paletada de tierra que lo acalla.

 


SENTADOS FRENTE AL FUEGO

Sentados frente al fuego que envejece
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda dónde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por la llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.
Sí, esta es la estación que descubrimos juntos.
-Yo llenaba esas manos de cerezas, esas
manos llenaban mi vaso de vino-.
Ella mira el fuego que envejece.

 


UN JINETE NOCTURNO EN EL PAISAJE

Siento correr por las venas del campo
Un jinete nocturno enmascarado.
La noche. También galopan en caballos robados
Los cuatreros arreando los vacunos.
Surgen los trenes. Las reces dormidas se levantan
Allá en los grandes galpones de madera.
Una sombra va saltando los cercos.
Esta fue una mañana campesina:
Relinchos, validos, vacas de pródigas ubres,
Las ordeñadoras, curvadas con el peso de los baldes.
Es la noche de nuevo. Mi abuelo se levanta
Rehecha su manera antigua,
Y observa, como ayer, al trigo.
Debe andar mi abuelo por los campos recién abiertos
Hablando con los pinos, espantando gorriones.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.
El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.
La mañana tiene olor a pan amasado.
La ropa recién lavada dice "adiós" en los patios.
Pero es de noche. Un fantasma penetra en la leñera.
Una casa se quiere esconder del cielo.
Un campesino mira hacia arriba:
Más allá de las nubes viene el granizo,
Bandolero blanco, asaltante de los huertos.
Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
Un jinete nocturno enmascarado

 


UN DESCONOCIDO SILBA EN EL BOSQUE

Un desconocido silba en el bosque.
Los patios se llenan de niebla.
El padre lee un cuento de hadas
y el hermano muerto escucha tras la puerta.
Se apaga en la ventana
la bujía que nos señalaba el camino.
No hallábamos la hora de volver a casa,
pero nos detenemos sin saber donde ir
cuando un desconocido silba en el bosque.
Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo
y que borra nuestras huellas y las huellas del sol
cuando un desconocido silba en el bosque.
Debíamos decir que ya no nos esperen,
pero hemos cambiado de lenguaje
y nadie podrá comprender a los que oímos
a un desconocido silbar en el bosque.

 


LOS DOMINIOS PERDIDOS

Pues lo que importa no es la luz que encendemos día a día,
sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz.
Lo que importa no es la casa de todos los días
sino aquella oculta en un recodo de los sueños.
Lo que importa no es el carruaje
sino sus huellas descubiertas por azar en el barro.
Lo que importa no es la lluvia
sino su recuerdos tras los ventanales del pleno verano.
Te encontramos en la última calle de una aldea sureña.
Eras un vagabundo de barba crecida con una niña en brazos,
era tu sombra -la sombra del desaparecido en 1914-
que se detenía a mirar a los niños jugar a los bandidos,
o perseguir gansos bajo una desganada llovizna,
o ayudar a sus madres a desvainar arvejas
mientras las nubes pasaban como una desconocida,
la única que de verdad nos hubiese amado.
Anochece.
Y al tañido de una campana llamando a la fiesta
se rompe la dura corteza de las apariencias.
Aparecen la casa vigilada por glicinas, una muchacha
leyendo en la glorieta bajo el piar de gorriones,
el ruido de las ruedas de un barco lejano.
La realidad secreta brillaba como un fruto maduro.
Empezaron a encender las luces del pueblo.
Los niños entraron a sus casas. Oímos el silbido del titiritero que te llamaba.
Tú desapareciste diciéndonos: "No hay casa, ni padres, ni amor:
sólo hay compañeros de juego".
Y apagaste todas las luces
para que encendiéramos
para siempre las estrellas de la adolescencia
que nacieron de tus manos en un atardecer de mil ochocientos
noventa y tantos.

 


BLUE

Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".

 


UN HOMBRE SOLO EN UNA CASA SOLA

Un hombre solo en una casa sola
No tiene deseos de encender el fuego
No tiene deseos de dormir o estar despierto
Un hombre solo en una casa enferma.
No tiene deseos de encender el fuego
Y no quiere oír más la palabra Futuro
El vaso de vino se ha marchitado como un magnolio
Y a él no le importa estar dormido o despierto.
La escarcha ha empañado las ventanas
Pero a él sólo le importa mirar la apagada chimenea
Sólo le gustaría tener una copa que le contara una vieja historia
A ese hombre solo en una casa sola.
Una historia como las que oía en su casa natal
Historias que no recuerda como no recuerda que aún está vivo
Ve sólo una copa vacía y una magnolia marchita
Un hombre solo en una casa enferma.

 


TÚ QUE DE LA NADA SABES MÁS QUE LOS MUERTOS

"Tú que de la nada sabes más que los muertos"
Tú que temblabas sobre el papel en blanco
Acuérdate de mí que ya no llevo archivos.
Acuérdate de mí que ya no llevo archivos
Ni me conmueven estas líneas que escribo
Ni el vuelo de las golondrinas cada vez más oscuro
Y que no cambiaría por un oro invencible.
Tú que tiemblas sobre el papel en blanco
Acuérdate de mí que escribo cuando me da la gana
Y que no he renegado de una sola palabra
Y no espero oír el canto de los Tripulantes.
He encontrado la nada en unos brazos desnudos
He encontrado la nada en el llanto de un recién nacido
He encontrado la nada en flippers y museos
"Tú que de la nada sabes más que los muertos"

 

 

CUANDO EN LA TARDE APAREZCO EN LOS ESPEJOS

Cuando en la tarde aparezco en los espejos
Cuando yo y la tarde queríamos unirnos
Tristemente nos despedimos
Tristemente nos hablamos en el espejo que disuelve las imágenes
Quién soy entonces
Quizás por un momento
De verdad soy yo que me encuentro
Quién soy yo sino nadie
Alguien que quisiera pasarse los días y los días
Como un solo domingo
Mirando los últimos reflejos del sol en los vidrios
Mirando a un anciano que da de comer a las palomas
Y a los evangélicos que predican el fin del mundo
Cuando en la tarde no soy nadie
Entonces las cosas me reconocen
Soy de nuevo pequeño
Soy quien debiera ser
Y la niebla borra la cara de los relojes en los campanarios.

 

 

DÍAS DE OCIO EN LA CIUDAD QUE FUE

Nadie me entiende sino el Gato Pedro
Le daré una botas para que llegue a la Ciudad que Fue
Y deje de dormir frente a la chimenea que en el Molino encienden en pleno verano
En el Sur Profundo tendrá que cazar ratones
Y vivir con colores propios
Mientras yo voy al cementerio
Del brazo de la hija del capitán del Puerto
Donde hace cuarenta años que no pasa ninguna nave
El tontito del pueblo me pregunta si yo soy poeta
Y yo le recito "Asteroides" de Pedro Antonio González
Todos creen que yo lo escribí
Y firmo autógrafos para los hijos de los parroquianos
Ya no hay barcos
Ya no hay trenes
Los diarios de la Capital llegan al día siguiente de su aparición
Le regalé al Cura Párroco
"La Mente Drogada. Cómo Librarse de las Dependencias"
De los doctores Hudgson y Miller
Mientras un niño echa anilina a la pila del agua bendita
Que Nuestro Señor me libre del trabajo
Sólo quiero que se abran para mí las puertas de marfil del ocio
Y yo quiero que esto no sea un poema
Sino una página en blanco.

 


Excelente...!!!

Enviado por el 03/05/2008 a las 11:30 AM
Marcial



Una poesía deliciosa, emotiva y realista. Un dibujo de lo cotidiano

Gracias Ana por tan excelente trabajo, por compartir y regalar sueños

Un abrazo

Marcial 



Muy bien... felicitaciones...

Enviado por el 04/05/2008 a las 09:03 AM
Mapuche Araucano

Se publica poco de Jorge Teillier y de Lautaro.

Su casa en Lautaro conserva la chiminea encendida... la observé por una rendija en el cerco que dejó un ratón en su transito desde la calle Escala al sur. 

¿Conoce usted Lautaro?

En Lautaro todos los cercos son bajos, tienen sombra por ambos lados y son de tablas pintadas con vino tinto. A todos esos cercos les recitaba Teilier... y se me calentaba el cuerpo con su poesia. Inclusive se me entraba el calor por entre los hoyos de los zapatos.

Pero bien... camine usted, desde la casa de los Teillier,  dos cuadras y dos casas y media hacia el Sur,  afine la vista y vaya leyendo  usted mismo directo en las maderas de todas esas puertas y lea usted mismo toda esa conversación que tienen esas puertas todos los otoños. Que ¡uuy! que frio que hace... que ¡uy! el "Paquetanto" que ¡huy! que bien conversa ese choroy...  y suficiente... usted ya llegó a esa puerta diferente. Saque la puerta, delavuelta, y lea de derecha a izquieda... como se lee el Mapundugún.  Encontrará lo que me dejó escrito el tio Victor Sforzini Luna... por si alguna vez mi amor enamorado regresaba a  terminar  esa partida de ajedrez hecha poesia y donde la reina... es princesa.

Amar

Amar,
para partir un día
con los labios ajados de besos
floreciendo en la última sonrisa.

Amar,
para partir, olvidando,
los brazos que estrecharon nuestro cuerpo
en los espasmos de la dicha.
Amar,
para partir un día
con los labios ajados de besos
floreciendo en la última sonrisa.

Amar,
para dejar un recuerdo
adornado con lágrimas insomnes
deslizándose suavemente estremecidas;
sin conciencia del tiempo,
sin validez de humana materia,
entre plegarias de por siglos repetidas.

Amar,
para partir, en silencio,
hacia un silencio lleno de sombras
que ensombrecen desde siempre nuestra vida.

Amar,
para que con amor cierren tus párpados,
ante tu mueca de sonrisa florecida.

Amar,
para que te crucen las manos
sobre el pecho que está inmóvil
porque el aire que oxigena ya no inspiras.

Amar,
para que una flor temblorosa
y con brillantes de rocío
resplandezca en tu cuerpo,
que ya es olvido.

Amar,
para que los tuyos,
o que sentiste tuyos un día,
derramemos, sobre el mundo que cruzaste,
la dulzura que escondiste
en el fondo de tus ojos reidores
y que ahora, vacíos ya de luz,
no son capaces de llorar...

Amar,
para que puedas andar
un corto trecho
entre dos puntos de la tierra.

Tú, estás inmóvil,
y allí no podrás quedarte.
Por eso,
los que te amamos
regaremos con lágrimas
el camino que no puedes caminar,
y llevaremos, a tu postrero hogar,
tu materia que está muerta.


Victor Sforzini Luna
Lautaro... 1994

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Mapuche Araucano

 




Mapuche Araucano

Enviado por el 04/05/2008 a las 12:24 PM
Ana Montrosis

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anitamontrosis



Como no he de mostrar una pequeña muestra de la gran obra de Teillier, el  poeta lárico que ama casi lo mismo que amamos todos. El tiene el orgullo de ser sureño y eso se le sale en cada palabra, en cada verso. Su poesía considerada como nostálgica, para otros romántica viene a ser la mezcla perfecta que remece las celulas de nuestra inconciencia. Su música y  el dialogo es un misterioso sueño plagado de emociones, las que deben y tienen que perdurar en nuestras memoria como niño ante su gran poesía.

 

 

Mis respetos

Ana Montrosis







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