BIOGRAFÍA: Jorge Montealegre (Santiago, 1954): Ha editado cinco volúmenes de poesía: la plaqueta-bestiario “Lógica en Zoo” (1981); una cajita con “Astillas” (poemas a modo de haikúes, 1982). Los libros: “Huiros” (1979); “Exilios” (con Bruno Serrano, 1983); “Título de dominio” (1986) y “Bien común” (1996). También, la antología “El tren en la poesía chilena” (Dibam, 1996). Algunos de sus poemas han sido antologados en “Poesía Chilena Contemporánea”, de Miguel Arteche, Juan A. Massone y Roque E. Scarpa; “Entre la lluvia y el arco iris”, de Soledad Bianchi; “Poesía Chilena actual, de Parra a nuestros días”, de Erwin Díaz; “En el ojo del huracán”, de Manuel Jofré; “Poesía Chilena: la Generación NN”, de Aristóteles España; “Veinticinco años de poesía chilena (1970-1995)”, de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris. También, ha sido incluido en las antologías de narrativa “Cuando no se puede vivir del cuento”, de Juan Carlos Lértora, y en la “Brevísima Relación del Cuento Breve de Chile”, de Juan Armando Epple. Ha obtenido distinciones en diversos concursos literarios, entre ellos: Premio Municipal de Literatura, de la I. Municipalidad de Santiago, y Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura (compartido con Delia Domínguez). Además, premio Palabras para el Hombre, otorgado por la Agrupación Cultural Universitaria (compartido con Sergio José González); primer premio en el Concurso Nacional de Poesía Joven Pablo y Gabriela, otorgado por el diario La Tercera y la Corporación Arrau; Segundo Premio Alonso de Ercilla, otorgado por la Embajada de España y diario La Epoca (compartido con Carlos Bolton); Premio Mila Oyarzún, otorgado por la Comisión Chilena de Derechos Humanos; Diploma de Honor de Chacabuco, otorgado por los compañeros de ese campo de prisioneros.
FRUTOS DEL PAÍS
Que yo sea un poeta del montón
habla muy bien de mi país: en Chile
hay un montón de poetas.
MI PADRE BAILÓ CON POLA NEGRI EN PUERTO VARAS
Con un tigre la polaca se metió en el corazón del chilote
como si mi padre fuera un Gran Hotel
y no un gato marino maullando en la Fiesta de la Primavera.
En el pecho la gringa le talló con pestañas un recuerdo:
su guiño,
nada más que un abrir y cerrar de ojos en el sur de Chile.
Mi padre no era Rodolfo Valentino
pero bailó con Pola Negri en Puerto Varas.
Repetida esta herencia, la historia podría ser mejor.
EL ÁNGEL SEPIA
Las piernas más bellas del mundo serán un recuerdo prestado
para quien no tenga una sombra ronca que le siga
tocando el acordeón con un frac insinuante
El ángel azul era una abuela glamorosa
cuando bajó hasta el centro de Santiago
en el año mil novecientos cincuenta y nueve
Yo tenía cinco años: todo un héroe en la selva del patio de mi casa
Mi padre, un galán
que suspiraba por la rubia en el teatro
Pero yo no recuerdo a esta señora. Sólo conozco
añoranzas de plástico, afiches, y sus pómulos pálidos
en las páginas de la revista Ecran
*
Sentada en el barril, levantando su pierna
la Dietrich es un mito con sombrero de copa
el portaligas
de una anciana encerrada tras un vidrio empañado: una musa
venerable
refugiada en los Campos Elíseos
Gira Lili Marlene como un remolino en su victrola
donde cada surco es una trinchera que da vueltas
avivando a los veteranos de Hollywood y del infierno
*
Todavía tengo una maleta en Berlín
canta
desde un exilio que mutila con bombas de tiempo
Pasaron las tropas, los juicios, la jauría de soldados. El reloj
señala otra época en la Alexanderplatz
La puerta de Brandenburgo deja pasar un siglo con olor a cenizas
pero la diva no vuelve a su barrio sin murallas
*
La viuda se queda leyendo a Rilke frente al arco de triunfo
"Murió sola -dicen los cables- cuando miraba el álbum familiar"
como en una butaca mirándose a sí misma
Sola
mientras los bisnietos le escriben poemas
a sus piernas de ángel sepia: los bastones más bellos del mundo.
MADONNA
Con ese micrófono inalámbrico
podría ser una telefonista escuchando al presidente
o una hechicera
lanzando al mar una burbuja negra: el eco de una pompa antigua
Teje en la gruta su propio corpiño, cortando la oscuridad
con los hombros desnudos de una llama blanca
que se apaga y arde como La Madonna de Munch
Negra la ceja es un paréntesis abierto en un recodo marino
El pestañeo, la mano de un náufrago enterrándose en su piel
de pincoya latina
En remolino los hombres entran y salen volando de sus ojos Navegantes
con una caracola en cada oreja para escuchar el canto
*
El único que la vio fue Homero
cuando el video-clip era una cinta con olor de algas en sus manos
(¡sedúceme, Circe, susurrando!)
Con boca de lamento y de lamido nos convoca lomo al aire
sabiendo que no repta la mujer que se arrastra como una pantera
Vía satélite la diva canta y encanta con su escote brillante
Nos castiga: de un varillazo mágico nos vuelve puercos
una galería en celo
un aullido que viola su corset de abuela renacida
Somos el coro edípico de la madrona que nos canta, la madrastra
que siempre quisimos revolcar en el chiquero
En el embrujo del show su brasier es un brasero, una tenaza
al rojo
para castrar a los chanchos
Circe nos humilla desde el fondo del tiempo y de los sueños
Nos tiene a gatas en una porqueriza
transformados en criaturas de pecho abriendo los ojos, lechones
mirando un video-clip
El único que la vio fue Homero, recorriéndola como a un sargazo.
*
Con botas go-go, tacos de aguja o descalza como una Isadora
podría ser una telefonista de Michigan
bailando a medianoche con Ulises
Hila su memoria con ruecas del Mediterráneo. Sus deseos los teje
con lana de oveja descarriada
Madonna Ciccone se masturba con la bandera del sueño americano
Explora su pálida playa quemándose en su hoguera
mientras le apunta un voyerista con el control remoto
Se vuela con los ojos cerrados y vuelve a las grutas de Circe
como una bruja teñida en Nueva York
Platinada, espera el retorno de su canto y la respuesta
de la rubia que mira en el espejo
Tiene fax en su limusina
y bajo las sienes los fonos de una línea libre
para cuando la llame
Marilyn Monroe.
ESPECTADOR
Entro por la puerta de escape
a un cine olvidado
para ver un viejo filme en el dorso de la pantalla
donde los subtítulos
se deben leer con un espejo
El telón es un bolsillo virado, una gabardina
volcando migas duras en blanco y negro
Una red
que atrapa la memoria y la divide
en ilusión y desencanto
Los héroes de la añoranza rompen selvas
matan indios a sangre fría, piden un deseo
cuando cae una estrella
en una matinée infantil irrepetible
Al reverso
el jovencito de la película es un viejo corrupto
La inocencia, una muerta de mentira
que me deja su aliento en el espejo y las palabras
en una nebulosa.
EN LA PLAZA TODOS LOS DÍAS SON JUEVES SANTO
Partió y repartió el pan entre las palomas
luego
miró a los doce jubilados que esperaban
se hincó
tomó un pie inclinando la cabeza
y empezó a lustrar
como todos los jueves por los siglos de los siglos.
NIÑOS DE FIN DE SIGLO
En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado
Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana
Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver
Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana
Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra
Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte
Ya nada tienen que pedir
Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto
La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido
Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.
ALTA POESÍA
Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.


Una belleza de poemas. Evocan sentimientos y recuerdos de infancias que se traslucen en la armoniosidad de los versos. Una poesía comprometida socialmente, que llega y ahonda en el fondo del ser...
Excelente...
Un abrazo
Marcial