Noctámbula
Que hoy me meza el conjuro ultramarino del silencio
Para morder el alarido espureo de la sangre.
Que el lápiz se haga labio, labio, lápiz invertido en mi proa
Para dos estrellas huérfanas en dos bocas
Que la insuflada libertad que saboreo
Se derrame sonámbula y llene las estrías del invierno,
Para enterrar mi desespero entre las plumas de las aves
Que me sacuda la demencia de mil tormentas de arena,
Con su plétora de lienzos y linos rojos, y aceitados
Que se inunde este ojo con el licor de los secretos,
El ojo absoluto engarzado en la garra del tigre,
El sueño blando del pintor que no seré.
Que, por fin, mi osamenta amatoria se reduzca
Se consuma en el fulgor primero del sexo extático,
Y abra poderosa una llaga de placer en la luna
Para que sólo la palpen los locos de amor.



Desgarrador, hermoso; cargado de bellas metáforas que le dan más viveza y dramatismo, profundo y reflexivo en su contexto. La noche en ocasiones compañera de confidencias, en otras compañera de vacíos...Excelente...
Saludos...