Estadísticas:

La belleza de no pensar (Movimiento lúdico)

EDITORIAL MANTRA


COLECCION DE POETAS JOVENES CHILENOS: "Bajo el arcoiris de fuego"

* la ciudad lucía de Paula Ilabaca Núñez

* [coma] de Héctor Hernández Montecinos

* Valdivia de Galo Ghigliotto

* Útil de cuerpo de Javier Norambuena


COLECCION DE ANTOLOGÍAS: "Caja fuerte de sorpresas"

* Pendrive: Reescrituras de canciones por poetas jóvenes


COLECCION DE OBRAS COMPLETAS: "Summa geográfica"

COLECCION DE POETAS LATINOAMERICANOS: "Talud continental"

COLECCION DE ENSAYO, CRÍTICA Y TEORÍA: "Caja de herramientas"


Interesad@s comunicarse con: hernandezmontecinos@gmail.com

Equipo de Pluma blanca y negra

Dirección

Ana Montrosis

Coordinadores

Úrsula Starke, Héctor Hernández, Rodrigo Verdugo

Periodistas

Sebastián Chavéz y Samuel Ibarra

Pubicidad y Diseño

René Silva y Ana Lizana

Colaboradores

Alejandro Lavquén

Antonella Cuevas

Marcelo Arce

Natalia Orellana

Marcelo Mallea

Roberto Yañez

Javier Sepúlveda

Representación en España

Marcial Cortegoso Vilas

 

TALLERES 2008

Taller de critica y cultura del poeta Antonio Silva Fuentes. Inscripciones en concha y toro 52 o fono: 6882050, ainil.artecultura@hotmail.com  www.centroculturalainil.cl

Taller de creación literaria de Ana Montrosis. Información en anitamontrosis@hotmail.com

Taller de creación poética por  Héctor Hernández Montecinos. Información hernadezmontecinos@gmail.com

Taller de Literatura de la poeta Úrsula Starke, inscripciones en Casa de la Cultura de San Bernardo

LIBRERIA METALES PESADOS

ÁTICO, 2007 de  Úrsula Starke

MATRIA, 2008 de Antonio Silva

A 1000 o LA Vida Muerta, 2008 de Héctor Hernández

FALTA, 2007 Victor Hugo Díaz

NOTICIAS

Pronto se viene la presentación de la Revista Antológica "Labios Menores", por Ediciones Derrame.

 

Revista literaria Pluma Blanca y Negra

20060421142000-pluma.jpg
 
Es tu mano la que venda
mis quejidos de pluma blanca y negra
Es tu mano quien apreta
el verso, lo suaviza
lo solloza, lo quiebra

 

EDITORIAL PUERTO ALEGRE

La Editorial Puerto Alegre de Valparaiso, Chile.Apoya en las ediciones de escritores nuevos y consagrados.

Útimas publicaciones

  • TACONES BAJO LA LUNA, 2007de Ana Montrosis
  • BIPOLAR EN EL ULTIMO PATIO,2007 de Antonella Cuevas
  • LA CROA DEL SAPO,2008 de Beatriz Montecino.
  • ANTINOMIA DEL OCIO,2008 de Natalia Orellana.

 

Revista literaria " Pluma Blanca y Negra" invita:

Esta revista esta diseñada para aquellos poetas y narradores consagrados y emergente.

El objetivo de la revista 

  • Mantener viva la creación literaria.
  • Ser un ente de unión entre creadores.    
  • Estimular la creación de poetas y narradores. 
  • Promover las creaciones inéditas y publicadas.
  • Difundir articulos literarios, criticas de libros y reseñas.
  • Dar a conocer entrevistas y reflexiones de escritores.    

 

Personas en línea

javier alejandro lozano harchaAna Montrosis
En estos momentos hay 6 personas visitando "Revista Literaria Pluma Blanca y Negra"


ALDO ALCOTA

Enviado por Ana Montrosis el 27/05/2008 a las 02:25 AM

 

Biofrafía: Aldo Alcota, nace en Santiago de chile el 31 de enero de 1976. Poeta, pintor y periodista. Fundador junto a Rodrigo Hernández de la Revista Derrame. Miembro del Grupo surrealista Derrame y del Movimiento Phases. Su obra poética y plástica ha sido publicada en Revistas como: Papers del LLavi (España), Revista virtual Palabras Diversas (España), La tortue- Lievre (Canadá), Brumes Blondes (Holanda).

Ha participado en diversas exposiciones colectivas en países como: Chile, Francia, Bélgica, EEUU, España, Portugal, Brasil. Como a si mismo ha realizado diversas exposiciones individuales tanto en Chile como en España. En 2006 realiza un prologo para el libro Orbe Tarde de Alberto Kurapel, Ed Cuarto Propio. Ha publicado Grotesco Infra -Mince, Ediciones Derrame, 2003.

 

LA SOBRINA DEL VOUYERISTA

 

Globo de carne que aplasta la razón.

La muñeca de tormenta erótica crucifica

La sangre de Hans Bellmer.

La muerte seduce esas piernas blancas de doncella.

Abrir las ventanas adolescentes

Como lo hace la sombra,

Como lo hace el ladrón de almas.

Niña, el fuego de los ángeles canta al dolor.

Niña andrógina de diabólicas sabanas.

El sexo al interior de la calavera de goma

Soporta el peso de los títeres.

Dibujos para injuriar al pudor.

Los cadáveres voluptuosos se alimentan

De la mirada platónica.

El deseo se devora

El deseo acariciado por la mano.


Victor Hugo Diaz/Falta/Editorial cuarto propio, Santiago,2007,47 págs.

Enviado por Ana Montrosis el 25/05/2008 a las 01:07 AM

Erección y urgencia

Por José Ignacio Silva A.
El Periodista, Viernes 25 de abril de 2008

Víctor Hugo Díaz / “Falta” / Editorial Cuarto Propio, Santiago, 2007, 47 págs.

Sucede con los poetas –o con la gran mayoría de ellos–, que pasan por aquello que se da en llamar la "temporada en el infierno". Y si bien algunos versificadores fingen o insuflan una mala parodia de la miseria para recalentar poemas de poca monta, otros, los buenos poetas, saben transmitir el patetismo de las acerbas circunstancias que vivimos todos los días.

Con todo, la vida le ha sonreído por momentos a Víctor Hugo Díaz (Santiago, 1965). Desde "No tocar", su último poemario publicado (2003), el autor se agenció poco después el Premio Neruda. Pero hay algo que signa la escritura de Díaz, que si bien no posee la constancia suficiente como para considerarlo una "marca registrada", sí nos da cuenta de que existe un desgarro, y más evidente, una carencia que es imposible de disimular o disfrazar. Mal que mal, el autor es un ser humano.

"Falta" (Ed. Cuarto Propio, 2007) es la materialización poética de esa carencia, de ese recorrido honesto, vital e ineludible por circunstancias aciagas o simplemente ignoradas, así como por ese constante análisis urbano que ha realizado Díaz en la mayoría de sus libros –en algunos más, en otros no tanto–, de poesía. Vuelta a lo anterior, los malos poetas recalientan sus vicisitudes, pero los buenos son capaces de sacarles provecho, limar la amarga piedra para que reluzca un diamante en medio de la miseria, en medio de lo inadvertido.

Esta última entrega de Díaz (que mantiene su brevísima extensión, poesía a cuentagotas, casi sin querer molestar, que es ya una tónica) conserva un rasgo que retrata la mirada del poeta, su irrenunciable ligazón con lo cotidiano, y su retrato por medio de una palabra medida, compuesta al detalle, jamás desperdiciada, sin importar que circulen por las páginas del volumen la cocaína y el tolueno, pues son parte de esa realidad que es la comezón del poeta, el malestar constante al que no se le da la espalda, sino por el contrario, se acomete con lo más honroso que se tiene a mano: la palabra, hic et nunc, sin más. Sin buscar trascendencia, sino presencia. Botón de muestra, "¿Sabes leer las piedras?/ Yo las he pateado como envases y letras vacías/ camino mirando al suelo./ De vez en cuando, una pausa/ el cigarrillo que espera los labios/ humeante en el cenicero".

El expediente es el mismo al que nos tiene acostumbrados Díaz, es decir, poemas breves, ajustados, donde las palabras no abundan, pero jamás sobran; con esos guiños literarios (Vallejo dice presente) que son un tijeral fuerte, que sostiene un techo que recubre toda una estructura poética, que no es otra cosa que (permítase el floreo filosófico) la versificación honesta, auténtica, comedida y brutal, del ser y las circunstancias del autor, las que son retratadas con una aquilatada capacidad, con un acertado balance entre lo imperecedero visto desde lo cotidiano, con la salvedad de que Víctor Hugo Díaz apuesta por el des-velo, apuesta por la alétheia, y aunque sin hundirnos en ese terreno pantanoso que es Heidegger, sí podemos señalar que el poeta le quita los velos a sus días en este mundo, y los entrega tal cual son (desde su poética) en forma de palabras e imágenes.

Con todo, la corta extensión del volumen, la sinceridad, la ausencia total de trámites y ambages que devela la lectura, no debe llevar a pensar que hay poesía de poco peso; muy por el contrario hay versos de altísimo y feliz vuelo. Nada más inaugurado el libro, en el poema "Los allegados" hay una apelación de bienvenida whitmaniana o eliotiana, "¿Conoces el olor de una huelga de hambre;/ golpes de martillo dos pisos más arriba/ o el latir de un corazón apoyado en la mesa/ hacen vibrar el único recipiente con líquido// Vejez y juventud se clasifican por el olor/ no por frescura (…)" Sea bienvenida entonces esta "Falta" de Víctor Hugo Díaz, que alcanza al lector sin los manoseados y deslucidos efectos de lo "maldito", y le aporta versos de calidad, sin emborrachar la perdiz, sin hacerle perder el tiempo con descomunales fardos, de los cuales el ciudadano de a pie debe extraer lo que valga la pena, tras faenar incontables floreos y olvidables páginas.

 

 
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Mario Barahona S. "Poe_Mario Antología Rupestre" Por Javier Sepúlveda

Enviado por Ana Montrosis el 21/05/2008 a las 11:15 PM

Mario Barahona S. “Poe_Mario Antología Rupestre”

 

Por Javier Sepúlveda

http://adevlup.blogspot.com

 

Mario Barahona Saldías es Poeta por convicción y su obra, más allá de ser provocativa para el lector surtido, llama poderosamente la atención de quien se involucra en sus versos. Dejan un olorcito de aquellos paisajes, un recordatorio de lo simple que puede ser la vida, un momento iluminado con alientos desde la naturaleza -mirada delicadamente-.  “Poe_Mario Antología Rupestre” (Forja, 2006) es una pequeña colección de poemas relacionados en sí con la natura, la geografía otrora en concatenación con el hombre, y el amor. Una  mirada cercana: la amabilidad,  los rasgos verdes, azules, el vigor y a la memoria descansada y lúcida de un Poeta declarado autodidacta, sin lectura poética rimbombante y de profesión Ingeniero.  Mario Barahona S. (de aquí en adelante MBS) quien reside en el Litoral Central, más específicamente en “El Tabo” (y nace en Parral. 1955, Chile) se acerca a si mismo y reniega todo tipo de comparación, en cuanto a obra y autores (cosa que tampoco se hará en este artículo) y eso, en medida de lo que comprendemos, es una invitación a la libertad y al estudio auto-asumido, sin dejar de lado el laborioso proceso de creación; es un llamado osado, una herejía (al no conocer él, autor que sea -o fuese- su trampolín en el largo camino del oficio poético) un Poeta diferente pero igual a muchos, lleno de percepciones muy propias. Es así como MBS nos plantea en el poema “Escritor” la realidad de su llegada a la poesía, una entrada dolorosa que cruzó con resuellos mordidos: “Descubrí este oficio, después de todo lo vivido/ cuando ya los alientos me abandonaron/ cuando solo las letras, revoloteando mi alma/ convertidas en cálidas mantas, en su lecho me cobijaron.”  Entonces, el autor, se refiere a la poesía de manera sutil y bondadosa, fue para él, la preserva que permitió la continuación, desestimando un largo río cuya trayectoria fue cuesta arriba. Esa llamada meta-histórica, que se sabe, suele venir con un sin número de decepciones y seccionados ritmos que pasan inmóviles por la suerte o por la generación constante de futuros teñidos o mecanografiados en un progreso servicial, hasta lograr una relación constante poeta-lector.

Del “poe_mario” podemos distinguir en el capítulo “Recortes de papel amarillento” como el poeta se disuelve entre el amor y la agonía, precisamente en aquel poema (agonía) nos propone su reflexión: “…Sí tu no lo entiendes/ estoy perdido/ acabemos ya/ si lo que deseo se desvanece/ lo que persigo/ me persigue/ aunque cada minuto haya quedado impreso en mí./ No, mujer, no eres tú…”. Frente al abúlico tormento, de aquellas preguntas llenas de espíritu y logradas reanimaciones nocturnas, terminan por confundir el espacio mental del autor, desestimando una aclaración frente a decisiones de lo amatorio; trama un incansable -al descanso- de lo que pueden traer y enrollar las distintas visualizaciones corruptas, imágenes desvanecidas que proyectan un fin inalcanzable. MBS puede recurrir, en sus textos, al desahogo (algo engañador), el éxtasis vomitivo de la escritura en post del menguar a favor del conocimiento interno y la salvedad que se puede alcanzar, en torno a unos cuantos versos, en él alcanzables, puesto que soluciona: “Estamos en un noche cerrada, profunda./ Te dejo  amor.” El hacedor de estos versos penetra hasta el cansancio en su diluvio y lo comprende para poseerlo y tirarlo a la sociedad, pero no para ser una piedra exigida de finta, sino, un presentimiento del poder que descontrola en el otro; lo que no se puede desestimar es que MBS  enjuicia su propio yo (y el de algunos más) atándolo con arboledas y mares sureños llenos de encanto, agorería y apego. Poemas llenos del garbo, sin rostros ni ilusiones, una sustitución de lo obtenido por la venida cósmica de la entrega y del entregar, no como lo haría un supuesto excéntrico de mil hojas molidas o un estanco de presteza podrida a lecturas pos-modernas o la caricatura –cada vez más común- de poetas trivializando discursos e insultando, a mansalva, a quien no sea de su agrado intentando ser parte de aquellas luchas míticas que ahora solo nos ayudan a entender la verdadera realidad poética de antaño: llena de literatura y honestidad intelectual.

 

 

 

Por Javier Sepúlveda

Ppdog3@hotmail.com

   

 

 

  


El sol negro de Matria por Raúl Zurita

Enviado por Ana Montrosis el 20/05/2008 a las 02:39 PM

EL SOL NEGRO DE MATRIA

Por Raúl Zurita

 

Yo no elegí el operático decorado de la cordillera
pero
pinté de sal y rosa los Andes
para contemplar en él, el blancor de una patria,
Me vestí con los atavíos de mi madre (…)

 

 

 

 

Con este extraordinario comienzo; de tono mayor, épico, que se va con todo, se inicia Matria de Antonio Silva, y comienza un nuevo gran relato para aquello que persistimos en llamar la poesía latinoamericana. La obra de Antonio Silva, desde Andrógino y Analfabeta hasta este último libro, levanta un proyecto único que a través de las marcas del hibridaje, de la transculturización y de la pérdida, muestra una geografía donde los opuestos impuestos por el lenguaje del poder: homosexualidad y heterosexualidad, masculino y femenino, patria y matria, funden sus territorios y dejan de ser experimentados como contradictorios. Este trazado radical culmina en la última página del libro con la imagen suspendida de un pacto mediante el cual las líneas de filiación se reordenan borrando sus fronteras:

                        LA MADRE DE MI PADRE
                        SELLÓ DE SAL
                        LOS OJOS DE MI NATURAL
                        MENTE
                        MADRE

Desde su primera línea poema entonces hasta esa MENTE/ MADRE del final,  este libro es un alucinante dispositivo que dialoga y litiga, más que con una generación determinada, con esa idea del poema que encarnan los poetas fundacionales, vale decir, los poetas muertos. Como todas las poesías poderosas, la de Antonio Silva modifica el pasado y es difícil leer a sus antecesores sin teñirse de su mirada. Es lo que sucede con Huidobro (el de los cantos III y VII del Altazor donde primero se señala que los idiomas que hablamos son idiomas muertos, para luego demolerlos), con Neruda, (no tanto el de las Residencias como el del Canto General), con Lezama Lima, quienes encuentran en estos poemas un nuevo sentido, un doblez tan alucinante como inesperado.
Las relaciones de un texto de la envergadura de Matria son múltiples y seguirán multiplicándose en el futuro, pero la marca fundamental es con César Vallejo. En rigor, estos poemas representan una de las más hondas respuestas que este opaco comienzo de milenio le ha dado a la interrogación que Vallejo dejó abierta en el poema “España aparta de mí este cáliz” sobre el idioma impuesto y las víctimas de ese idioma. La pregunta fue por el dolor. Él vio que en estas tierras signadas por la conquista la felicidad jamás será posible porque el dolor es inseparable del idioma impuesto, literalmente, que cada una de sus letras “es el origen de la pena”. En su sentido más urgente y desesperado Matria es una reescenificación de ese origen, de ese dolor incrustado en las entrañas mismas del castellano y ya en su primer poema se nos dice que su tarea ha sido inventarles una patria y una futura lengua a los despatriados:

He inventado una patria para los despatriados
mi pequeña Itaca, mi futura lengua (…)

Líneas más adelantes se nos dirá que esa “futura lengua”, será un idioma “Quechua Aymara Naguatl”, mostrándonos que antes que nada los despatriados son los expulsos de un idioma que carga en cada una de sus palabras, en cada signo y vocablo, la memoria de la infinita violencia que significó su implantación. Es el tema central, y exactamente es eso lo que nos muestran permanentemente los grandes poemas del mal llamado nuevo mundo. En otras palabras: cada vez que recorremos las letras de este A B E C E D A R I O como está nombrado en el poema “Zapatos de campesina” de Matria, nosotros los lectores volvemos a hacer presente el genocidio que significó la imposición de la lengua en que están escritos los poemas. Pero esa lengua somos nosotros. Al leer nosotros somos los victimarios, nosotros somos ese origen de la pena.

Los poemas de Silva son así territorios donde las palabras marginadas irrumpen en el decorado del idioma imperial, acosándolo, purgándolo, recordándonos que en la violencia original del idioma estaba ya prefigurada la violencia racial, social, económica, política, que atraviesa la historia de estas ex colonias. El castellano se levanta como el primer victimario y la impronta de su tragedia; sus cientos de miles de víctimas arrasadas, segregadas, muertas, por y en la lengua que nosotros hablamos, no podía sino reiterarse en todos los ámbitos de la vida:

            de sangre mi vestido
            jamás americana,

Los seres que pueblan Matria son así, antes que nada, efectos del lenguaje, pliegues de él. Marginados, violentados, violados primero por el lenguaje impuesto, esos personajes se nos presentan en la escritura de Silva como una pulsión de esa misma lengua, esto es: de las culpas, remordimientos y esperanzas que el hecho del habla implica. Las palabras en Matria están permanentemente a punto de transformarse en las palabras de las lenguas marginadas, en ese “quechua aymara naguatl” levantando el mapa de una ciudad que existe únicamente porque revela la profunda conflagración de un idioma que no ha alcanzado la paz con sus hablantes y que, por lo mismo, no puede sino transformarlo todo; un continente, un país, un barrio, en periferia, en margen.. Pero esto no es menor. Me atrevo a afirmar que si algo como la poesía latinoamericana existe con Vallejo, Huidobro, la Mistral, de Rokha, Neruda, es porque esa poesía es la constatación más profunda y demoledora de un idioma que no puede nombrar inocentemente la violencia porque él es la violencia. Es en ese límite donde se escribe este libro y la poesía de Silva reinventa a sus propios precursores. De partida comparte con los poetas fundacionales el esplendor de la escritura, salvo que ese esplendor tiene en Silva un signo opuesto: oscuro, desmembrador, inquietante. Matria va orillando el borde de sus propias palabras como si quien escribiera lo hiciese también bajo una doble impulso; por una parte el de reinstalar el principio del placer en el corazón de un idioma católico y castigador mediante el uso de los tonos mayores, de los incontables niveles fónicos y rítmicos, de los contrapuntos, produciendo el efecto de un gran decorado, de un escenario crepuscular y radiante a la vez, mucho más cercano al barroco, con el peso histórico que ello significa, que a los amaneramientos del neobarroco, dicho en breve, mucho más cerca de Góngora y del Neruda de las Alturas de Macchu Picchu que de Severo Sarduy, y por otra parte, el impuso de romper con las propias palabras, triturarlas, reducirlas a sus meros efectos sonoros para que ellas efectivamente permitan la instalación de un nuevo significado.

Me ha parecido que parte de lo magistral de Matria radica en mostrarnos esa lengua sitiada, quebrada entre la memoria de su propia violencia y el impulso del placer. Pero palabras como poesía, poemas, poetas, nos parecen, y a veces no sin razón, altamente sospechosas, y sin embargo es necesario revindicarlas porque nada de este libro ni de su autor es decible si sacamos esas palabras. Se trata entonces de una extraordinaria poesía y de un extraordinario poeta, y de un extraordinario poeta a secas, sin más, en el sentido más ortodoxo del término, con un alucinante manejo del sonido, de los quiebres sintácticos, de las aliteraciones, con cierres maestros como Periferia de tu canto, del poema “Una patria”, capaz de llevar el idioma a su máxima magnificencia  que no es otra que la magnificencia de las grandes exequias. Lo que se está mostrando es una ceremonia fúnebre; la de un idioma que sus propias palabras entierran:

Qué vas a hacer con esta lengua difunta
Con esta diadema sonora, con esta cabellera de amor que peina el deseo

Es otra vez el gran tono, el máximo resplandor, pero es un resplandor que no ilumina ninguna plenitud, sino al contrario, que hace más evidente su mancha, su indisimulable vacío, la herida que lo corroe. En otras palabras, el resplandor del lenguaje en Matria devela todas las fisuras, grietas y derrumbes, que están en la piel viva del lenguaje. Pero la piel viva del lenguaje es la piel viva de nuestros cuerpos. Limitamos con las palabras, limitamos con las palabras atroces de un idioma que al hablarlo nos convierte en los beneficiarios y cómplices de un gigantesco acto de fuerza pero que al mismo tiempo es el que nos da una pertenencia, un lugar. Esa contradicción irresoluble es lo que encarnan los personajes de este libro: sus permanentes quiebres de géneros, sus travestismos, sus nombres cruzados, sus santidades plurales e invertidas, son aquello que la sociedad, la sociedad chilena actual, quiere usufructuar pero jamás exhibir como esos ejemplares padres de familia que se suicidan porque descubren que tienen Sida. Lo que emerge entonces es la belleza estupefaciente de un sol negro que se levanta con todo lo reprimido y cuya capacidad subversiva radica en el hecho de que en la poesía de Silva no existe la más mínima sombra de auto conmiseración. Es una poesía brillante y dura, sin concesiones:

            Penetrar y ser penetrado
            esa es la ley del universo

Creo también que leer Matria desde perspectivas generacionales o de género es válido, pero reductor. Un libro como este vuelve a recordarnos que tanto en poesía como en la vida, lo crucial es lo sexual, no lo hetero, lo homo o lo bisexual, y me ha parecido también que estos poemas están más cerca de esa forma de eternidad que encarnan los poetas muertos, Huidobro, Neruda, Mistral, Vallejo, que de los poetas de esta o aquella generación. Al mismo tiempo entiendo perfectamente que un poeta de la potencia de Héctor Hernández lo sitúe como el mejor poeta de los 90 y que lo sienta como el gran referente. Cuando la reacción reaparece en todos los ámbitos, -y en poesía a través de cerros de poetas tan nuevísimos como viejísimos, que quieren revivir los discursos de las buenas abuelitas: el buen poema, el oficio, el pulido, y cosas tan nauseabundas como esas, (sí, el buen poema, pero con demencia, con desborde, con mirada, con riesgo, con enfermedad)- es necesario agrupar fuerzas y reconocer aquellas obras que apuestan por  lo otro. Por lo que no es esto, por aquello que no es lo que está y que debería estar.

Es la apuesta de Matria y de su universo maravilloso y maldito. Se trata entonces de uno de los remarcables libros de la poesía chilena y Chile entero está concernido en él aunque sólo lo sepan cuatro personas. Parodiando a Pound diré, lo siento tanto por ti, Chile, porque no conoces a esas cuatro personas.

 


ROMEO MURGA POETA CHILENO (1904-1925)

Enviado por Ana Montrosis el 20/05/2008 a las 12:16 PM

Biografía: (1904-1025) Hijo mayor de José Murga Bravo y de Ludomilia Sierralta Cortés. Recibió su instrucción básica en el colegio La Merced en su ciudad natal, luego continuó su educación secundaria en el Liceo Alemán y en el liceo José Antonio Carvajal.

En 1920, se marchó a Santiago para matricularse en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, sde donde egresó como profesor de francés. Durante este período conoció a Pablo Neruda Rubén Azócar, n quienes desarrolló un extenso vínculo literario y de amistad.

En 1923, en el Libro de la fiesta recibió el primer premio de los juegos primaverales de Santiago. En 1924, Murga hizo clases en el liceo de Quillota, y colaboró con las revistas, Iris y Zigzag. Es en este semanario donde Romeo Murga publica sus traducciones de obras de autores franceses, tales como Anatole France,  Marcel Shwob, Charles Nodier y Henri Barbusse. Fue director, también, de la revista Floreal.

Murió a causa de la tuberculosis en 1925 y fue sepultado en el cementerio de San Bernardo, en la región metropolitana de Santiago de Chile.

 

  • El libro de la fiesta 1923
  • El canto en la sombra. Editorial Tegualda, Santiago. 1946.(obra póstuma)
  • Clara ternura. Ediciones Hacia. Antofagasta. 1955.(obra póstuma)

 

 

A Lo Lejos...

 

A lo lejos se escucha un canto,
vago y tembloroso, lejano, lejano…
Una voz de niña, que en él va llorando,
vibra como un dulce timbre puro y claro.
Solo y triste marcho
por este camino que guardan los álamos.
(Las casas que esperan al desesperado
se ven al extremo del camino largo).
Lentamente marcho.

Brillan las estrellas. Sollozan los álamos.
Y llega de lejos, el canto.
Al oírlo, todo se ha callado:
el viento que pasa y el camino largo,
la voz que en mí mismo me habla del pasado,
la noche, los álamos…
Y estoy solo, y triste, y alegre, y temblando,
lleno de unas voces que nunca he escuchado,
y más cerca que antes de tu amor lejano.
Brillan las estrellas en el cielo pálido.
Lentamente marcho.
Junto a mí, la negra sombra de los álamos.
A lo lejos, el canto…

 

Cuando Seamos Viejos

 

Cuando seamos viejos, todo este amor enorme
se irá por los caminos y brotará en los huertos,
y será una ilusión muy lejana y deforme
que enturbiará la paz de nuestros ojos muertos.

A la tarde, soñando con lo que ya no se ama,
mascaremos recuerdos de amor en el tabaco,
y el amor temblará como una débil llama
en nuestra carne vieja y en nuestros rostros flacos.

Todo el pasado claro se asomará a tus ojos
y dormirá en tus ojos una eterna agonía,
ya no nos dolerán ni guijarros ni abrojos
y apenas sufriremos de vivir todavía.

Sólo nos quedará la voz, y no la misma
con que hoy, serenamente, nos besamos de lejos.
De esta ternura inmensa que en nosotros se abisma,
¡cómo iremos a hablar, cuando seamos viejos!


Elegía En Recuerdo De Mi Infancia

 

Yo no sé donde está mi camino de rosas,
Ni ese ancho cielo suave que miraron mis ojos,
qué mano despiadada, sobre el camino en sombras
echó siembra de abrojos?

Hoy que el ayer no existe, se me ha muerto el gozoso
tiempo de las auroras fragantes y encendidas.
Más que una edad efímera de divino alborozo
se me ha muerto una vida.

Se me ha muerto una vida mía
vida de juegos y alegrías
bajo el sol de los mediodías
del verano;
vida de risas transparentes,
y de beber en las vertientes
con el hueco de nuestras manos.

En esta evocación de lo que ya no es mío,
las alegrías viejas son mis nuevos dolores.
El presente de sombras diluye en su vacío
el son de las campanas y el olor de las flores.

Campanas de escuela, que vibraron
cristalinas y frescas en el patio de sol.
Flores de aquel jardín que recorrió, cantando,
mi infancia, conducida por la mano de Dios.

Flores. Campanas. Juegos bajo la luna nueva.
Vida que nos inunda con ardientes efluvios.
Y la divina amada de doce años, que lleva,
la mirada del sol sobre sus rizos rubios.

¡Haber podido hacer eternos los instantes
de esa aurora perdida,
y con los ojos húmedos y el corazón fragante,
haber quedado niños, para toda la vida…!



 

 

 


BASES 15º CONCURSO PREMIO MUNICIPAL DE LITERATURA OBRAS INEDITAS-SAN BERNARDO 2008

Enviado por Ana Montrosis el 06/05/2008 a las 01:32 AM

I.- GENERO Y TEMA:

1.1 Las obras literarias a concursar deberán ser originales e inéditas

1.2. La temática de las obras, para todos los géneros será libre

1.3 Los concursantes podrán participar en los siguientes géneros:

- Cuento: Extensión mínima 30 carillas
- Poesía: Extensión mínima 200 versos (en uno o varios poemas)
- Novela: Extensión mínima 50 carillas
- Ensayo: Temática libre, extensión mínima 50 carillas, pudiendo ser ensayos de tipo crónica, periodísticos, histórico, de ideas psicológicas y memorias institucionales y patrimoniales de la Comuna, biografías, estudios sociales y morales.

1.4 No se considerarán las “Antologías” en cualquiera de los géneros en las presentes bases del concurso, como inédito o publicado, al menos si posee un estudio acabado o ensayo de autoría propia de los escritores o una tesis histórica o personal de los antologados que apoye o justifique el trabajo.

II . DE LOS PARTICIPANTES:

2.1 Podrán participar los Sanbernardinos con domicilio en la comuna, acreditándose esto mediante certificado de residencia en original, o bien, ser socio activo de algún centro cultural con personalidad Jurídica, con un mínimo de 2 años de permanencia en el (certificado por la institución mediante carta simple firmada y con timbre original)

2.2 No existe límite de edad para participar en el concurso

2.3 Cada participante podrá concursar sólo en uno de los Géneros antes señalados y con sólo una obra, firmada con seudónimo

2.4 Se entregará al concursante al momento de presentar su obra un comprobante de recepción que consignará algunos datos relevantes



III. DE LAS OBRAS:

3.1 Podrá postular la obra literaria, el autor, quien deberá presentar 7 copias en tamaño carta, en una sola cara, debidamente anilladas, escritas a máquina o computador y a doble espacio consignado debajo del título el seudónimo que usará para concursar y en sobre separado absolutamente sellado deberá registrar:

a) El nombre de la obra
b) El seudónimo si corresponde
c) Género de postulación

y en un sobre separado y absolutamente sellado deberá entregar certificado de Residencia original o un certificado que acredite ser socio activo de algún centro cultural, además de un formulario que contenga los siguientes datos:

a) Nombre de la obra
b) Seudónimo
c) Autor
d) Género de postulación
e) Cédula de identidad
f) Domicilio
g) Teléfono (red fija-celular)
h) E-mail
i) Breve reseña de la obra
j) Breve reseña del autor

En el mismo sobre parte exterior

a) Nombre de la obra
b) Seudónimo
c) Genero de postulación.

NOTA: El sobre deberá estar dirigido a los Señores del Jurado de la correspondiente versión del concurso

3.2 Las obras participantes no serán devueltas y pasarán a formar parte del patrimonio de la Casa de la Cultura “Manuel Magallanes Moure” y de la Biblioteca Municipal

3.3 Los derechos intelectuales de las obras inéditas serán de propiedad exclusiva de sus autores

3.4 Las obras participantes en esta versión, no podrán haber sido premiadas o presentadas anteriormente, en este u otro concurso de Literatura a nivel nacional e internacional y no publicadas o encontrarse al momento de presentar la obra en este proceso.

3.5 Serán recepcionadas en la Casa de la Cultura, ubicada en América 504, desde el 20 de mayo del presente y hasta 9 de junio del presente a las 18:00 horas impostergablemente .-

IV. DEL JURADO:

4.1 El jurado estará compuesto por:

La Alcaldesa de la comuna o su representante
Un Concejal miembro de la Comisión Educación y Cultura
Dos representantes de la Sociedad de Escritores de Chile (un narrador y un poeta)
Un representante de la Corporación Municipal de Educación y Salud, (que sea profesor de castellano o de literatura, o un profesor que tenga la condición de escritor)
Un representante de las Instituciones Culturales con personalidad Jurídica (socio vinculado al quehacer literario), quien es elegido a través de sorteo
Un representante de la Casa de la Cultura “Manuel Magallanes Moure”


V. DE LA PREMIACION:

5.1 Cada genero obtendrá su premiación correspondiente :

Primer lugar: un premio equivalente a 20 UTM (unidades tributarias mensuales) y un diploma.
Segundo lugar: un premio equivalente a 10 UTM y un diploma
Tercer lugar: un premio equivalente a 5 UTM y un diploma
Una mención honrosa si lo decidiera el Jurado

NOTA: La UTM será vigente a la del mes de agosto de 2008

5.2 La premiación se realizará mediante una ceremonia pública, y contará con la presencia de autoridades, miembros del jurado, representantes de centros culturales y público en general


VI. DEL RESULTADO DEL CONCURSO:

6.1 El resultado del concurso se dará a conocer el día domingo 24 de Agosto del 2008, efectuándose la publicación correspondiente, en el mismo diario de circulación nacional de convocatoria del concurso, sin perjuicio de los avisos que anuncien los resultados públicamente mediante los medios de difusión tradicionales

6.2 Si el Jurado lo estimara, podrán declararse desiertos algunos lugares y géneros del concurso por no cumplir con el estándar de evaluación y calidad correspondiente

6.3 El fallo será inapelable y se comunicará a los ganadores previamente

6.4 En caso de existir dudas o reclamos, éstas deberán hacerse formalmente mediante carta escrita y dirigida al Jurado, dentro de los plazos estipulados, es decir, 15 días hábiles después de emitidos los resultados del concurso

NOTA:

1) Lo no estipulado en las presentes bases, será resuelto por el Jurado.

2) Los autores darán por aceptada las presentes bases por el sólo hecho de concursar en este Premio Municipal

3) El no cumplimiento de las presentes bases otorgará al jurado la autoridad para desestimar la obra presentada


JORGE TEILLIER

Enviado por Ana Montrosis el 02/05/2008 a las 05:05 PM

Biografía: JORGE TEILLIER (Lautaro, 1935-Viña del Mar, 1996): Uno de los poetas de mayor prestigio de las últimas décadas. A partir de su obra surge el concepto de poesía lárica. Algunas de sus publicaciones son: “Para ángeles y gorriones” (1956); “El cielo cae con las hojas” (1958); “El árbol de la memoria: 1959-1960. (1961); “Poemas del país de nunca jamás” (1963); “Los trenes de la noche y otros poemas” (1964); “Muertes y maravillas” (1971); “Para un pueblo fantasma” (1978); “Los dominios perdidos” (1992); “El molino y la higuera.” (1993); “Hotel Nube” (1996); “En el mudo corazón del bosque” (1997); “El árbol de la memoria y otros poemas” (2000).

 


BAJO UN VIEJO TECHO

Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
y el niño que hay en mí renace en mi sueño,
aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,
y mira lleno de miedo hacia la ventana,
pues sabe que ninguna estrella resucita.
Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,
escuché los consejos del reloj de péndulo,
supe que el viento vuelca una copa del cielo,
que las sombras se extienden
y la tierra las bebe sin amarlas,
pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes
que maduraban en la mañana con el canto del gallo.
Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,
abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,
y bajo él, la muerte que me tiende la mano.

 


EL LENGUAJE DEL CIELO

El cielo habla un lenguaje gris,
y callan la grave voz del vino,
la leve voz del té.
Los espejos se fatigan
de repetir el nombre de las cosas.
No dicen nada. No dicen: "un visitante",
"las moscas", "el libro sobre la mesa".
No dicen nada los espejos.
Canción cantada para que nadie la oiga
es la esperanza de que esto cambie.
Niños que se acercan al ataúd del amigo muerto,
paso de ratas frente a la estufa en silencio,
el halo de humo pobre que hace rey al tejado,
o todo lo que desaparece de pronto
como el plateado salto del salmón sobre el río.
Una ráfaga apaga los ciruelos,
dispersa las cenizas de sus follajes,
arruga la vacía faz de las glicinas.
Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar.
Los jóvenes no pueden volver a casa
porque ningún padre los espera
y el amor no tiene lecho donde yacer.
El reloj murmura que es preciso dormir,
olvidar la luz de este día
que no era sino la noche sonámbula,
las manos de los pobres
a quienes no dimos nada.
"Hay que dormir", murmura el reloj.
Y el sueño es la paletada de tierra que lo acalla.

 


SENTADOS FRENTE AL FUEGO

Sentados frente al fuego que envejece
miro su rostro sin decir palabra.
Miro el jarro de greda dónde aún queda vino,
miro nuestras sombras movidas por las llamas.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos,
a pesar de su rostro frente al fuego,
y de nuestras sombras movidas por la llamas.
Quizás si yo pudiera encontrar una palabra.
Esta es la misma estación que descubrimos juntos:
aún cae una gotera, brilla el cerezo tras la lluvia.
Pero nuestras sombras movidas por las llamas
viven más que nosotros.
Sí, esta es la estación que descubrimos juntos.
-Yo llenaba esas manos de cerezas, esas
manos llenaban mi vaso de vino-.
Ella mira el fuego que envejece.

 


UN JINETE NOCTURNO EN EL PAISAJE

Siento correr por las venas del campo
Un jinete nocturno enmascarado.
La noche. También galopan en caballos robados
Los cuatreros arreando los vacunos.
Surgen los trenes. Las reces dormidas se levantan
Allá en los grandes galpones de madera.
Una sombra va saltando los cercos.
Esta fue una mañana campesina:
Relinchos, validos, vacas de pródigas ubres,
Las ordeñadoras, curvadas con el peso de los baldes.
Es la noche de nuevo. Mi abuelo se levanta
Rehecha su manera antigua,
Y observa, como ayer, al trigo.
Debe andar mi abuelo por los campos recién abiertos
Hablando con los pinos, espantando gorriones.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.
El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.
La mañana tiene olor a pan amasado.
La ropa recién lavada dice "adiós" en los patios.
Pero es de noche. Un fantasma penetra en la leñera.
Una casa se quiere esconder del cielo.
Un campesino mira hacia arriba:
Más allá de las nubes viene el granizo,
Bandolero blanco, asaltante de los huertos.
Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
Un jinete nocturno enmascarado

 


UN DESCONOCIDO SILBA EN EL BOSQUE

Un desconocido silba en el bosque.
Los patios se llenan de niebla.
El padre lee un cuento de hadas
y el hermano muerto escucha tras la puerta.
Se apaga en la ventana
la bujía que nos señalaba el camino.
No hallábamos la hora de volver a casa,
pero nos detenemos sin saber donde ir
cuando un desconocido silba en el bosque.
Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo
y que borra nuestras huellas y las huellas del sol
cuando un desconocido silba en el bosque.
Debíamos decir que ya no nos esperen,
pero hemos cambiado de lenguaje
y nadie podrá comprender a los que oímos
a un desconocido silbar en el bosque.

 


LOS DOMINIOS PERDIDOS

Pues lo que importa no es la luz que encendemos día a día,
sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz.
Lo que importa no es la casa de todos los días
sino aquella oculta en un recodo de los sueños.
Lo que importa no es el carruaje
sino sus huellas descubiertas por azar en el barro.
Lo que importa no es la lluvia
sino su recuerdos tras los ventanales del pleno verano.
Te encontramos en la última calle de una aldea sureña.
Eras un vagabundo de barba crecida con una niña en brazos,
era tu sombra -la sombra del desaparecido en 1914-
que se detenía a mirar a los niños jugar a los bandidos,
o perseguir gansos bajo una desganada llovizna,
o ayudar a sus madres a desvainar arvejas
mientras las nubes pasaban como una desconocida,
la única que de verdad nos hubiese amado.
Anochece.
Y al tañido de una campana llamando a la fiesta
se rompe la dura corteza de las apariencias.
Aparecen la casa vigilada por glicinas, una muchacha
leyendo en la glorieta bajo el piar de gorriones,
el ruido de las ruedas de un barco lejano.
La realidad secreta brillaba como un fruto maduro.
Empezaron a encender las luces del pueblo.
Los niños entraron a sus casas. Oímos el silbido del titiritero que te llamaba.
Tú desapareciste diciéndonos: "No hay casa, ni padres, ni amor:
sólo hay compañeros de juego".
Y apagaste todas las luces
para que encendiéramos
para siempre las estrellas de la adolescencia
que nacieron de tus manos en un atardecer de mil ochocientos
noventa y tantos.

 


BLUE

Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".

 


UN HOMBRE SOLO EN UNA CASA SOLA

Un hombre solo en una casa sola
No tiene deseos de encender el fuego
No tiene deseos de dormir o estar despierto
Un hombre solo en una casa enferma.
No tiene deseos de encender el fuego
Y no quiere oír más la palabra Futuro
El vaso de vino se ha marchitado como un magnolio
Y a él no le importa estar dormido o despierto.
La escarcha ha empañado las ventanas
Pero a él sólo le importa mirar la apagada chimenea
Sólo le gustaría tener una copa que le contara una vieja historia
A ese hombre solo en una casa sola.
Una historia como las que oía en su casa natal
Historias que no recuerda como no recuerda que aún está vivo
Ve sólo una copa vacía y una magnolia marchita
Un hombre solo en una casa enferma.

 


TÚ QUE DE LA NADA SABES MÁS QUE LOS MUERTOS

"Tú que de la nada sabes más que los muertos"
Tú que temblabas sobre el papel en blanco
Acuérdate de mí que ya no llevo archivos.
Acuérdate de mí que ya no llevo archivos
Ni me conmueven estas líneas que escribo
Ni el vuelo de las golondrinas cada vez más oscuro
Y que no cambiaría por un oro invencible.
Tú que tiemblas sobre el papel en blanco
Acuérdate de mí que escribo cuando me da la gana
Y que no he renegado de una sola palabra
Y no espero oír el canto de los Tripulantes.
He encontrado la nada en unos brazos desnudos
He encontrado la nada en el llanto de un recién nacido
He encontrado la nada en flippers y museos
"Tú que de la nada sabes más que los muertos"

 

 

CUANDO EN LA TARDE APAREZCO EN LOS ESPEJOS

Cuando en la tarde aparezco en los espejos
Cuando yo y la tarde queríamos unirnos
Tristemente nos despedimos
Tristemente nos hablamos en el espejo que disuelve las imágenes
Quién soy entonces
Quizás por un momento
De verdad soy yo que me encuentro
Quién soy yo sino nadie
Alguien que quisiera pasarse los días y los días
Como un solo domingo
Mirando los últimos reflejos del sol en los vidrios
Mirando a un anciano que da de comer a las palomas
Y a los evangélicos que predican el fin del mundo
Cuando en la tarde no soy nadie
Entonces las cosas me reconocen
Soy de nuevo pequeño
Soy quien debiera ser
Y la niebla borra la cara de los relojes en los campanarios.

 

 

DÍAS DE OCIO EN LA CIUDAD QUE FUE

Nadie me entiende sino el Gato Pedro
Le daré una botas para que llegue a la Ciudad que Fue
Y deje de dormir frente a la chimenea que en el Molino encienden en pleno verano
En el Sur Profundo tendrá que cazar ratones
Y vivir con colores propios
Mientras yo voy al cementerio
Del brazo de la hija del capitán del Puerto
Donde hace cuarenta años que no pasa ninguna nave
El tontito del pueblo me pregunta si yo soy poeta
Y yo le recito "Asteroides" de Pedro Antonio González
Todos creen que yo lo escribí
Y firmo autógrafos para los hijos de los parroquianos
Ya no hay barcos
Ya no hay trenes
Los diarios de la Capital llegan al día siguiente de su aparición
Le regalé al Cura Párroco
"La Mente Drogada. Cómo Librarse de las Dependencias"
De los doctores Hudgson y Miller
Mientras un niño echa anilina a la pila del agua bendita
Que Nuestro Señor me libre del trabajo
Sólo quiero que se abran para mí las puertas de marfil del ocio
Y yo quiero que esto no sea un poema
Sino una página en blanco.

 


JORGE MONTEALEGRE

Enviado por Ana Montrosis el 02/05/2008 a las 04:59 PM

BIOGRAFÍA: Jorge Montealegre (Santiago, 1954): Ha editado cinco volúmenes de poesía: la plaqueta-bestiario “Lógica en Zoo” (1981); una cajita con “Astillas” (poemas a modo de haikúes, 1982). Los libros: “Huiros” (1979); “Exilios” (con Bruno Serrano, 1983); “Título de dominio” (1986) y “Bien común” (1996). También, la antología “El tren en la poesía chilena” (Dibam, 1996). Algunos de sus poemas han sido antologados en “Poesía Chilena Contemporánea”, de Miguel Arteche, Juan A. Massone y Roque E. Scarpa; “Entre la lluvia y el arco iris”, de Soledad Bianchi; “Poesía Chilena actual, de Parra a nuestros días”, de Erwin Díaz; “En el ojo del huracán”, de Manuel Jofré; “Poesía Chilena: la Generación NN”, de Aristóteles España; “Veinticinco años de poesía chilena (1970-1995)”, de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris. También, ha sido incluido en las antologías de narrativa “Cuando no se puede vivir del cuento”, de Juan Carlos Lértora, y en la “Brevísima Relación del Cuento Breve de Chile”, de Juan Armando Epple. Ha obtenido distinciones en diversos concursos literarios, entre ellos: Premio Municipal de Literatura, de la I. Municipalidad de Santiago, y Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura (compartido con Delia Domínguez). Además, premio Palabras para el Hombre, otorgado por la Agrupación Cultural Universitaria (compartido con Sergio José González); primer premio en el Concurso Nacional de Poesía Joven Pablo y Gabriela, otorgado por el diario La Tercera y la Corporación Arrau; Segundo Premio Alonso de Ercilla, otorgado por la Embajada de España y diario La Epoca (compartido con Carlos Bolton); Premio Mila Oyarzún, otorgado por la Comisión Chilena de Derechos Humanos; Diploma de Honor de Chacabuco, otorgado por los compañeros de ese campo de prisioneros.

 

FRUTOS DEL PAÍS

Que yo sea un poeta del montón
habla muy bien de mi país: en Chile
hay un montón de poetas.

 

MI PADRE BAILÓ CON POLA NEGRI EN PUERTO VARAS


Con un tigre la polaca se metió en el corazón del chilote
como si mi padre fuera un Gran Hotel
y no un gato marino maullando en la Fiesta de la Primavera.

En el pecho la gringa le talló con pestañas un recuerdo:
su guiño,
nada más que un abrir y cerrar de ojos en el sur de Chile.

Mi padre no era Rodolfo Valentino
pero bailó con Pola Negri en Puerto Varas.

Repetida esta herencia, la historia podría ser mejor.

 

EL ÁNGEL SEPIA


Las piernas más bellas del mundo serán un recuerdo prestado
para quien no tenga una sombra ronca que le siga
tocando el acordeón con un frac insinuante

El ángel azul era una abuela glamorosa
cuando bajó hasta el centro de Santiago
en el año mil novecientos cincuenta y nueve

Yo tenía cinco años: todo un héroe en la selva del patio de mi casa
Mi padre, un galán
que suspiraba por la rubia en el teatro
Pero yo no recuerdo a esta señora. Sólo conozco
añoranzas de plástico, afiches, y sus pómulos pálidos
en las páginas de la revista Ecran

*

Sentada en el barril, levantando su pierna
la Dietrich es un mito con sombrero de copa
el portaligas
de una anciana encerrada tras un vidrio empañado: una musa
venerable
refugiada en los Campos Elíseos

Gira Lili Marlene como un remolino en su victrola
donde cada surco es una trinchera que da vueltas
avivando a los veteranos de Hollywood y del infierno

*

Todavía tengo una maleta en Berlín
canta
desde un exilio que mutila con bombas de tiempo

Pasaron las tropas, los juicios, la jauría de soldados. El reloj
señala otra época en la Alexanderplatz
La puerta de Brandenburgo deja pasar un siglo con olor a cenizas
pero la diva no vuelve a su barrio sin murallas

*

La viuda se queda leyendo a Rilke frente al arco de triunfo

"Murió sola -dicen los cables- cuando miraba el álbum familiar"
como en una butaca mirándose a sí misma

Sola
mientras los bisnietos le escriben poemas
a sus piernas de ángel sepia: los bastones más bellos del mundo.

 

MADONNA

Con ese micrófono inalámbrico
podría ser una telefonista escuchando al presidente
o una hechicera
lanzando al mar una burbuja negra: el eco de una pompa antigua

Teje en la gruta su propio corpiño, cortando la oscuridad
con los hombros desnudos de una llama blanca
que se apaga y arde como La Madonna de Munch

Negra la ceja es un paréntesis abierto en un recodo marino
El pestañeo, la mano de un náufrago enterrándose en su piel
de pincoya latina

En remolino los hombres entran y salen volando de sus ojos Navegantes
con una caracola en cada oreja para escuchar el canto

*

El único que la vio fue Homero
cuando el video-clip era una cinta con olor de algas en sus manos
(¡sedúceme, Circe, susurrando!)
Con boca de lamento y de lamido nos convoca lomo al aire
sabiendo que no repta la mujer que se arrastra como una pantera

Vía satélite la diva canta y encanta con su escote brillante

Nos castiga: de un varillazo mágico nos vuelve puercos
una galería en celo
un aullido que viola su corset de abuela renacida

Somos el coro edípico de la madrona que nos canta, la madrastra
que siempre quisimos revolcar en el chiquero

En el embrujo del show su brasier es un brasero, una tenaza
al rojo
para castrar a los chanchos

Circe nos humilla desde el fondo del tiempo y de los sueños
Nos tiene a gatas en una porqueriza
transformados en criaturas de pecho abriendo los ojos, lechones
mirando un video-clip

El único que la vio fue Homero, recorriéndola como a un sargazo.

*

Con botas go-go, tacos de aguja o descalza como una Isadora
podría ser una telefonista de Michigan
bailando a medianoche con Ulises

Hila su memoria con ruecas del Mediterráneo. Sus deseos los teje
con lana de oveja descarriada

Madonna Ciccone se masturba con la bandera del sueño americano
Explora su pálida playa quemándose en su hoguera

mientras le apunta un voyerista con el control remoto

Se vuela con los ojos cerrados y vuelve a las grutas de Circe
como una bruja teñida en Nueva York

Platinada, espera el retorno de su canto y la respuesta
de la rubia que mira en el espejo

Tiene fax en su limusina
y bajo las sienes los fonos de una línea libre
para cuando la llame
Marilyn Monroe.

 

ESPECTADOR

Entro por la puerta de escape
a un cine olvidado
para ver un viejo filme en el dorso de la pantalla
donde los subtítulos
se deben leer con un espejo

El telón es un bolsillo virado, una gabardina
volcando migas duras en blanco y negro
Una red
que atrapa la memoria y la divide
en ilusión y desencanto

Los héroes de la añoranza rompen selvas
matan indios a sangre fría, piden un deseo
cuando cae una estrella
en una matinée infantil irrepetible

Al reverso
el jovencito de la película es un viejo corrupto
La inocencia, una muerta de mentira
que me deja su aliento en el espejo y las palabras
en una nebulosa.

 

EN LA PLAZA TODOS LOS DÍAS SON JUEVES SANTO


Partió y repartió el pan entre las palomas
luego
miró a los doce jubilados que esperaban
se hincó
tomó un pie inclinando la cabeza
y empezó a lustrar

como todos los jueves por los siglos de los siglos.

 

NIÑOS DE FIN DE SIGLO

En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado

Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana

Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver

Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana

Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra

Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte

Ya nada tienen que pedir

Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto

La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido

Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.



ALTA POESÍA

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.