Biografía: Javier Sepúlveda, Santiago 1986. Joven poeta chileno, estudiante de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía en la UNAP. Se dedica a la creación literaria y parte de su obra que se mantiene inédita se puede revisar en revistas virtuales. Actualmente dirige el portal ADEVLUP (http://adevlup.blogspot.com). Es colaborador de la revista pluma blanca y negra, participa en el taller Santa Rosa 57 y organiza los Ciclos de poesía joven en la UNAP.
Textos:
Breviario para la lentitud
Para la mayoría de nosotros,
la vida verdadera es la vida que no llevamos. Oscar Wilde
I
Caminan lentitud:
majeza y señorial
y en los vientos cetrería,
en sus mentes lentas:
según recuerdo un avance
paso asfixiado: la vida,
flatus vocis
de contorno amargo sus ventanas
sus ojos de silencio pueden vaciar la esencia.
poetar el innoble es un entre líneas
líneas de tigre
de calles en descenso,
anunciado al descolar el infinito.
II
El perro con ciega lentitud
imita la ancianidad de su ama.
la señora imita la lentitud de la vida
del violín la lentitud
que en su cabeza se repite.
poetar el innoble es un entre líneas
ambos cambian sus roles
y huelen los jazmines y las rozas
y las suaves nubes de Santiago
-visirato acre-,
cultivando, en su arrastre lento,
una escanda: ligeres pregona*.
III
La lentitud señorial
-ambos desestiman muerte-
el temor que no se suelta:
y no lo suelta por el brío, esto:
el último paseo: sus espacios
el último sollozo de su piel,
de su alma el último y lento suspiro justo en blanco.
poetar el innoble es un entre líneas
solo ellos!, solo ellos!
solos, lentitud, aricando
entre pasos posibles, estertor nacido.
*Esta escena termina con la cola del perro saliendo del cuadro.
* *
*
II (primera parte)
Se disuelve
cimillo en atoro de mi cuerpo:
los cuerpos:
candidos derrames majaderillos
encendidos en tus cigarros:
éter, sudoroso,
postigo ¡crucifícate!
las manos, con la sombra, atreven muerte.
desesperado, a tus labios entrego
lo que existe,
postigo ¡crucifícate!
vivir, podría, sin encender
en el momento de cual falsa
me esperas,
las ansias
por el humo solfatara;
rojadalagrima
también mi boca
postigo ¡crucifícate!.
te acompaña en aquella muerte.
* *
*
¿Dios, siempre resfriado, tendrá temperatura?1
no visada muerte,
del dolor: la sangre
perpleja la sangre corre,
embutida y de apago carcelero
de sombras el río llena.
pieza muerta:
concilio:
con sus tallos, las paredes
las paredes que han sido en recital
por el resfrío
también las obras,
forman utensilios universos
bermejo no tose:
en la lluvia duerme
y el herbero de Dios, el hambre:
todos en el harpado de la mustia.
no visada muerte,
del dolor: la sangre
perpleja la sangre corre,
embutida y de apago carcelero
de sombras el río llena.
1. XXIX “Oda moral”, D. Rosenmann-Taub. (LOM, 2002)
* *
*
II (segunda parte)
kennel
Eres silenciosa
Como un pequeño insecto hermoso
que nos abrió la puerta,
sin mirar antes (ni dejarse mirar)
como si el amor pudiese vestirse
en sus alas,
donde ninguno a caído,
tal vez una chinita
tal vez una chinita.
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